Ayer fui al hospital, pero esta vez no como enfermero. No llevaba uniforme, no tenía pacientes asignados ni estaba pendiente de medicaciones, horarios, incidencias o cambios de turno….
El reloj marca las 3:14 h. El cuerpo despierta y, casi al instante, empieza el juicio. No solo estoy despierto: empiezo a pensar que algo en mí funciona…