{"id":729,"date":"2026-08-10T21:45:00","date_gmt":"2026-08-10T19:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/?p=729"},"modified":"2026-08-10T21:45:04","modified_gmt":"2026-08-10T19:45:04","slug":"el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/","title":{"rendered":"El bien, el mal y aquello a lo que entregamos nuestra energ\u00eda"},"content":{"rendered":"<div style=\"margin-top: 0px; margin-bottom: 0px;\" class=\"sharethis-inline-share-buttons\" ><\/div>\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Ayer fui al hospital, pero esta vez no como enfermero. No llevaba uniforme, no ten\u00eda pacientes asignados ni estaba pendiente de medicaciones, horarios, incidencias o cambios de turno. Iba simplemente a visitar a una persona muy cercana para m\u00ed que est\u00e1 ingresada. Era domingo y la planta ten\u00eda ese ambiente particular de los hospitales durante los fines de semana: menos movimiento en algunos rincones, familiares entrando y saliendo de las habitaciones, televisores encendidos casi por costumbre, carros recorriendo los pasillos y alg\u00fan timbre sonando a lo lejos. Todo parec\u00eda transcurrir con esa mezcla extra\u00f1a de rutina y espera que acompa\u00f1a a quien pasa varios d\u00edas ingresado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me sent\u00e9 junto a \u00e9l y empezamos a hablar. Al poco tiempo comenzaron las quejas. Me dijo que aquello era un desastre, que parec\u00eda haber menos enfermeros por ser domingo, que la planta estaba saturada, que el hospital necesitaba una reforma y que no hab\u00eda derecho a determinadas condiciones. Despu\u00e9s empez\u00f3 a hablar de las jornadas que soportan muchos profesionales, de las edades de jubilaci\u00f3n, de los m\u00e9dicos, de los enfermeros, de los pol\u00edticos y, como suele ocurrir en estas conversaciones, una cosa fue llevando a la otra hasta que aquella habitaci\u00f3n termin\u00f3 acogiendo pr\u00e1cticamente todos los males de la sanidad espa\u00f1ola. Lo escuch\u00e9 durante un rato. Y lo cierto es que no sent\u00eda la necesidad de llevarle la contraria, porque algunas de las cosas que dec\u00eda pod\u00edan ser perfectamente ciertas. Quien ha trabajado dentro de un hospital sabe que existen jornadas muy duras, plantillas ajustadas, instalaciones envejecidas, decisiones organizativas dif\u00edciles de entender y momentos en los que los profesionales hacen lo posible dentro de unas condiciones que distan mucho de ser ideales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, mientras lo escuchaba, hubo algo que empez\u00f3 a incomodarme. No eran sus cr\u00edticas. Era la cantidad de espacio que estaban ocupando. \u00c9l estaba ingresado, yo hab\u00eda ido a verlo y ten\u00edamos delante una tarde de domingo que no volver\u00eda. Pod\u00edamos pasarla hablando de todo aquello que funcionaba mal en el hospital, en la sanidad, en la pol\u00edtica y probablemente en el pa\u00eds entero. Temas no nos habr\u00edan faltado. Pero en alg\u00fan momento me acerqu\u00e9, le puse la mano sobre el hombro y le dije: \u00abMira, podr\u00edamos estar hablando todo el d\u00eda de todas estas cosas que est\u00e1n mal. Seguramente muchas de ellas son verdad. Pero \u00bfde verdad quieres gastar tu energ\u00eda en esto?\u00bb. Se qued\u00f3 callado. No fue un silencio inc\u00f3modo. Fue m\u00e1s bien uno de esos silencios que aparecen cuando una pregunta encuentra un lugar donde quedarse. Entonces a\u00f1ad\u00ed: \u00abMira, yo en esta vida he aprendido una cosa: hay gente buena y gente mala\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s, al salir del hospital, segu\u00ed pensando en esa frase. S\u00e9 que puede resultar demasiado sencilla. Incluso puede sonar ingenua en un tiempo en el que nos hemos acostumbrado a matizarlo todo. Nos cuesta hablar del bien y del mal sin a\u00f1adir inmediatamente una explicaci\u00f3n que relativice ambas palabras. Y, sin embargo, sigo creyendo en ellas. Creo que hay gente buena y gente mala. No porque las buenas personas sean perfectas ni porque quienes hacen da\u00f1o carezcan de cualquier cualidad. Todos somos contradictorios, todos hemos cometido errores y todos hemos tenido momentos de ego\u00edsmo, cobard\u00eda o injusticia. Pero tambi\u00e9n pienso que una vida acaba trazando una direcci\u00f3n. Hay personas que, de manera bastante constante, procuran no hacer da\u00f1o, respetan al otro cuando podr\u00edan humillarlo, ayudan cuando pueden, sienten incomodidad ante el sufrimiento ajeno y conservan una especie de br\u00fajula interior que las devuelve una y otra vez hacia la dignidad de quienes tienen delante. Y hay personas que, por el contrario, se acostumbran a utilizar, despreciar, manipular o herir a los dem\u00e1s, especialmente cuando saben que pueden hacerlo sin pagar demasiado precio por ello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podremos discutir durante horas qu\u00e9 significa exactamente ser una buena persona. La filosof\u00eda lleva siglos haci\u00e9ndolo y probablemente seguir\u00e1 haci\u00e9ndolo mientras existamos. Pero en la vida corriente solemos entendernos bastante bien cuando utilizamos esa expresi\u00f3n. Todos hemos conocido a alguien de quien hemos dicho alguna vez: \u00abEs buena persona\u00bb. Y casi nunca queremos decir que sea brillante, importante, rica o especialmente exitosa. Nos referimos a c\u00f3mo trata a los dem\u00e1s. A lo que hace cuando nadie lo observa. A c\u00f3mo se comporta con quien no puede ofrecerle nada a cambio. A si utiliza su fuerza para imponerse o para proteger. Incluso me atrever\u00eda a decir que conocemos mejor el car\u00e1cter moral de una persona observando c\u00f3mo trata a alguien vulnerable que viendo c\u00f3mo se comporta ante aquellos de quienes necesita algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 por eso un hospital sea uno de los lugares donde estas cosas se vuelven particularmente visibles. La enfermedad reduce muchas de nuestras defensas. Una persona que ayer organizaba su vida con absoluta autonom\u00eda puede necesitar hoy ayuda para levantarse, asearse, comer, ir al ba\u00f1o o simplemente comprender qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo con su cuerpo. De repente dependemos de desconocidos para cuestiones \u00edntimas y elementales, y esa dependencia hace que algunos gestos que fuera del hospital podr\u00edan parecer insignificantes adquieran un peso enorme. Una enfermera que entra apresurada pero se toma unos segundos para explicar lo que est\u00e1 haciendo; una auxiliar que cierra una puerta antes de comenzar un aseo; un m\u00e9dico que vuelve a responder una pregunta porque comprende que el miedo no siempre nos permite escuchar bien a la primera; un celador que moviliza con delicadeza a alguien que siente dolor; una limpiadora que saluda por su nombre a la persona que lleva semanas ocupando la misma habitaci\u00f3n. Nada de eso parece extraordinario. Probablemente nunca aparecer\u00e1 en una estad\u00edstica y pocas veces ser\u00e1 contado fuera de all\u00ed. Pero una parte considerable de lo que llamamos humanidad se sostiene precisamente en esos gestos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n sucede lo contrario. Una respuesta brusca, una intimidad expuesta innecesariamente, una mirada de desprecio o la sensaci\u00f3n de que alguien nos trata como un problema que desea quitarse r\u00e1pidamente de encima pueden permanecer mucho tiempo en la memoria de una persona enferma. El bien y el mal no siempre se presentan en acontecimientos grandiosos. A veces caben en una frase. En una forma de mirar. En decidir detenerse treinta segundos o pasar de largo. Y eso tambi\u00e9n explica por qu\u00e9 no me parece una ingenuidad seguir utilizando esas dos palabras. No hace falta imaginar grandes villanos ni h\u00e9roes impecables. Buena parte del bien y del mal que experimentamos durante nuestra vida es mucho m\u00e1s ordinaria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero aquella tarde no pretend\u00eda convencer a aquel ser doliente de que dejara de criticar el sistema sanitario. No creo que la serenidad consista en fingir que todo funciona correctamente. Hay hospitales que necesitan reformas, profesionales que trabajan en condiciones mejorables, ratios que deben revisarse, decisiones pol\u00edticas que merecen ser cuestionadas y problemas estructurales que no se solucionan con paciencia ni con pensamientos positivos. La cr\u00edtica es necesaria. Hay momentos incluso en los que protestar es una obligaci\u00f3n. Una sociedad que deja de se\u00f1alar aquello que funciona mal termina acostumbr\u00e1ndose peligrosamente a sus propias deficiencias. Mi pregunta iba por otro lado. Una cosa es reconocer una injusticia e intentar cambiarla y otra muy distinta permitir que todo aquello que est\u00e1 mal ocupe cada conversaci\u00f3n, cada pensamiento y cada espacio que todav\u00eda nos queda para vivir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el tiempo he aprendido que nuestra atenci\u00f3n tambi\u00e9n es una forma de energ\u00eda. Aquello a lo que prestamos atenci\u00f3n acaba ocupando una parte de nuestra vida. Podemos dedicar horas a recordar a alguien que nos trat\u00f3 mal, a reconstruir mentalmente una conversaci\u00f3n que ya termin\u00f3, a indignarnos una y otra vez por situaciones que en ese preciso instante no podemos modificar. A veces necesitamos hacerlo, porque pensar nos ayuda a comprender y la indignaci\u00f3n puede empujarnos a actuar. Pero existe un punto, dif\u00edcil de reconocer, en el que dejamos de pensar sobre un problema y empezamos a vivir dentro de \u00e9l. Entonces aquello que nos hizo da\u00f1o consigue algo m\u00e1s: ya tuvo aquel momento y ahora empieza a quedarse tambi\u00e9n con nuestra tarde, con nuestro descanso, con nuestras conversaciones e incluso con nuestra manera de mirar a otras personas que nada tuvieron que ver con lo sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez por eso la frase que pronunci\u00e9 en aquella habitaci\u00f3n ten\u00eda para m\u00ed un significado que iba m\u00e1s all\u00e1 de clasificar personas. Si hay gente buena y gente mala, y si el bien y el mal se expresan a trav\u00e9s de decisiones concretas, entonces nosotros tambi\u00e9n participamos diariamente de esa elecci\u00f3n. No recibimos para siempre el t\u00edtulo de buena persona. Hay que volver a elegir. Elegimos cuando tenemos poder sobre alguien, cuando estamos cansados, cuando nadie nos mira, cuando ser\u00eda f\u00e1cil devolver una mala contestaci\u00f3n, cuando podr\u00edamos aprovechar una debilidad o cuando detenernos supone perder tiempo. Quiz\u00e1 ser buena persona no consista en vivir sin contradicciones, sino en haber elegido tantas veces el respeto, la honestidad, la compasi\u00f3n y la dignidad del otro que esas elecciones terminan convirti\u00e9ndose en una manera habitual de estar en el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando sal\u00ed del hospital, ninguno de los problemas que aquel gran hombre hab\u00eda enumerado hab\u00eda desaparecido. El edificio segu\u00eda necesitando lo que necesitara, la organizaci\u00f3n continuaba siendo la misma y los profesionales segu\u00edan trabajando con sus virtudes, sus cansancios y sus limitaciones. Pero la conversaci\u00f3n s\u00ed hab\u00eda cambiado. Dejamos de hablar durante un rato de todo lo que estaba mal y volvimos a hablar de su vida, de c\u00f3mo se encontraba, de cu\u00e1ndo esperaba regresar a casa y de algunas cosas peque\u00f1as que \u00fanicamente ten\u00edan importancia para nosotros. No hab\u00edamos solucionado nada importante y, sin embargo, tampoco sent\u00ed que hubi\u00e9ramos perdido el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No quiero cerrar los ojos ante el mal. Al contrario, creo que debemos aprender a reconocerlo, porque lo que no sabemos nombrar termina normaliz\u00e1ndose. Quiero poder se\u00f1alar la injusticia cuando la vea y enfrentarme a ella cuando tenga alguna capacidad para hacerlo. Pero tampoco quiero regalarle m\u00e1s espacio del necesario. No quiero que una persona que act\u00faa mal consiga adem\u00e1s convertirme en alguien amargado. No quiero que la incompetencia me convenza de que todo el mundo es incompetente, ni que la crueldad de algunos termine haci\u00e9ndome sospechar de cualquier gesto bondadoso. Ser\u00eda concederle al mal una victoria demasiado grande.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque el bien tambi\u00e9n est\u00e1 ah\u00ed. Lo he visto muchas veces. En hospitales y fuera de ellos. En personas que hacen cosas extraordinariamente peque\u00f1as sin esperar reconocimiento. En quien permanece cuando marcharse ser\u00eda m\u00e1s c\u00f3modo. En quien protege una intimidad, en quien pide perd\u00f3n, en quien devuelve una llamada, en quien escucha cinco minutos m\u00e1s, en quien podr\u00eda aprovecharse y decide no hacerlo. Quiz\u00e1 esas personas no cambien el mundo entero, pero cambian el peque\u00f1o mundo de alguien durante unos minutos. Y a veces eso es much\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso sigo creyendo en aquella frase que dije casi espont\u00e1neamente junto a una cama de hospital. Hay gente buena y gente mala. La vida me ha ense\u00f1ado ambas cosas. Pero tambi\u00e9n me ha ense\u00f1ado algo m\u00e1s: no siempre podemos escoger con qui\u00e9n nos encontraremos ni todo lo que suceder\u00e1 a nuestro alrededor, pero s\u00ed podemos intentar decidir cu\u00e1nto espacio concedemos a cada cosa y, sobre todo, de qu\u00e9 lado queremos situarnos nosotros cuando llegue el momento de elegir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 esa tarde de domingo la pregunta no era realmente si el hospital estaba bien o mal, ni siquiera si aquel hombre ten\u00eda raz\u00f3n en sus reproches. La pregunta era mucho m\u00e1s peque\u00f1a y, precisamente por eso, mucho m\u00e1s dif\u00edcil: <strong>\u00bfen qu\u00e9 quieres gastar la energ\u00eda que te queda hoy?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque el mal existe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bien tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y entre ambos transcurre, silenciosamente, buena parte de nuestra vida.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ayer fui al hospital, pero esta vez no como enfermero. No llevaba uniforme, no ten\u00eda pacientes asignados ni estaba pendiente de medicaciones, horarios, incidencias o cambios de turno&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":730,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,565,568,566,16,1,144],"tags":[862,532,527,55,861,784,507,340,579,223,699],"class_list":["post-729","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antropologia","category-dimension-espiritual","category-dimension-psicologica","category-dimension-social","category-espiritualidad","category-salud","category-salud_mental","tag-bien-y-mal","tag-cuidado","tag-dignidad","tag-enfermeria","tag-gente-buena","tag-hospital","tag-humanizacion","tag-relaciones-humanas","tag-sentido-de-vida","tag-viktor-frankl","tag-vulnerabilidad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v28.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Hay gente buena y gente mala: una reflexi\u00f3n sobre el bien<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Una conversaci\u00f3n en una habitaci\u00f3n de hospital abre una reflexi\u00f3n sobre el bien, el mal y la energ\u00eda que decidimos entregar a aquello que nos rodea.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Hay gente buena y gente mala. Y despu\u00e9s estamos nosotros.\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Una tarde de domingo fui al hospital como visitante, no como enfermero. Una conversaci\u00f3n sobre todo lo que estaba mal termin\u00f3 llev\u00e1ndome a una pregunta mucho m\u00e1s dif\u00edcil: \u00bfen qu\u00e9 queremos gastar nuestra energ\u00eda? Porque el mal existe. El bien tambi\u00e9n. Y entre ambos transcurre, silenciosamente, buena parte de nuestra vida.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Blog de Salud y Pensamiento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2026-08-10T19:45:00+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-08-10T19:45:04+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia-1024x1024.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1024\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1024\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"diego@diegomoya.es\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:title\" content=\"Hay gente buena y gente mala. Y despu\u00e9s estamos nosotros.\" \/>\n<meta name=\"twitter:description\" content=\"Una tarde de domingo fui al hospital como visitante, no como enfermero. Una conversaci\u00f3n sobre todo lo que estaba mal termin\u00f3 llev\u00e1ndome a una pregunta mucho m\u00e1s dif\u00edcil: \u00bfen qu\u00e9 queremos gastar nuestra energ\u00eda? Porque el mal existe. El bien tambi\u00e9n. Y entre ambos transcurre, silenciosamente, buena parte de nuestra vida.\" \/>\n<meta name=\"twitter:image\" content=\"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"diego@diegomoya.es\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"9 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"diego@diegomoya.es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86\"},\"headline\":\"El bien, el mal y aquello a lo que entregamos nuestra energ\u00eda\",\"datePublished\":\"2026-08-10T19:45:00+00:00\",\"dateModified\":\"2026-08-10T19:45:04+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/\"},\"wordCount\":2076,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/08\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png\",\"keywords\":[\"bien y mal\",\"cuidado\",\"dignidad\",\"enfermer\u00eda\",\"gente buena\",\"hospital\",\"humanizaci\u00f3n\",\"relaciones humanas\",\"sentido de vida\",\"Viktor Frankl\",\"vulnerabilidad\"],\"articleSection\":[\"Antropolog\u00eda\",\"Dimensi\u00f3n espiritual\",\"Dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica\",\"Dimensi\u00f3n social\",\"Espiritualidad\",\"Salud\",\"Salud mental\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/\",\"name\":\"Hay gente buena y gente mala: una reflexi\u00f3n sobre el bien\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/08\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png\",\"datePublished\":\"2026-08-10T19:45:00+00:00\",\"dateModified\":\"2026-08-10T19:45:04+00:00\",\"description\":\"Una conversaci\u00f3n en una habitaci\u00f3n de hospital abre una reflexi\u00f3n sobre el bien, el mal y la energ\u00eda que decidimos entregar a aquello que nos rodea.\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/08\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2026\\\/08\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png\",\"width\":1254,\"height\":1254,\"caption\":\"A veces el bien no hace ruido. Simplemente se detiene cuando los dem\u00e1s siguen caminando.\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/2026\\\/08\\\/10\\\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El bien, el mal y aquello a lo que entregamos nuestra energ\u00eda\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/\",\"name\":\"Blog de Salud y pensamiento\",\"description\":\"&quot;La salud en el centro: informaci\u00f3n pr\u00e1ctica, reflexiones y herramientas para el bienestar.&quot;\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":[\"Person\",\"Organization\"],\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86\",\"name\":\"diego@diegomoya.es\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/cropped-Logo_Blog.jpg\",\"url\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/cropped-Logo_Blog.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/cropped-Logo_Blog.jpg\",\"width\":695,\"height\":555,\"caption\":\"diego@diegomoya.es\"},\"logo\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/cropped-Logo_Blog.jpg\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/www.diegomoya.es\\\/enfermero\\\/author\\\/enfermerodiegomoya-es\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Hay gente buena y gente mala: una reflexi\u00f3n sobre el bien","description":"Una conversaci\u00f3n en una habitaci\u00f3n de hospital abre una reflexi\u00f3n sobre el bien, el mal y la energ\u00eda que decidimos entregar a aquello que nos rodea.","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Hay gente buena y gente mala. Y despu\u00e9s estamos nosotros.","og_description":"Una tarde de domingo fui al hospital como visitante, no como enfermero. Una conversaci\u00f3n sobre todo lo que estaba mal termin\u00f3 llev\u00e1ndome a una pregunta mucho m\u00e1s dif\u00edcil: \u00bfen qu\u00e9 queremos gastar nuestra energ\u00eda? Porque el mal existe. El bien tambi\u00e9n. Y entre ambos transcurre, silenciosamente, buena parte de nuestra vida.","og_url":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/","og_site_name":"Blog de Salud y Pensamiento","article_published_time":"2026-08-10T19:45:00+00:00","article_modified_time":"2026-08-10T19:45:04+00:00","og_image":[{"width":1024,"height":1024,"url":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia-1024x1024.png","type":"image\/png"}],"author":"diego@diegomoya.es","twitter_card":"summary_large_image","twitter_title":"Hay gente buena y gente mala. Y despu\u00e9s estamos nosotros.","twitter_description":"Una tarde de domingo fui al hospital como visitante, no como enfermero. Una conversaci\u00f3n sobre todo lo que estaba mal termin\u00f3 llev\u00e1ndome a una pregunta mucho m\u00e1s dif\u00edcil: \u00bfen qu\u00e9 queremos gastar nuestra energ\u00eda? Porque el mal existe. El bien tambi\u00e9n. Y entre ambos transcurre, silenciosamente, buena parte de nuestra vida.","twitter_image":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png","twitter_misc":{"Escrito por":"diego@diegomoya.es","Tiempo de lectura":"9 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/"},"author":{"name":"diego@diegomoya.es","@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/#\/schema\/person\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86"},"headline":"El bien, el mal y aquello a lo que entregamos nuestra energ\u00eda","datePublished":"2026-08-10T19:45:00+00:00","dateModified":"2026-08-10T19:45:04+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/"},"wordCount":2076,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/#\/schema\/person\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86"},"image":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png","keywords":["bien y mal","cuidado","dignidad","enfermer\u00eda","gente buena","hospital","humanizaci\u00f3n","relaciones humanas","sentido de vida","Viktor Frankl","vulnerabilidad"],"articleSection":["Antropolog\u00eda","Dimensi\u00f3n espiritual","Dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica","Dimensi\u00f3n social","Espiritualidad","Salud","Salud mental"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/","url":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/","name":"Hay gente buena y gente mala: una reflexi\u00f3n sobre el bien","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png","datePublished":"2026-08-10T19:45:00+00:00","dateModified":"2026-08-10T19:45:04+00:00","description":"Una conversaci\u00f3n en una habitaci\u00f3n de hospital abre una reflexi\u00f3n sobre el bien, el mal y la energ\u00eda que decidimos entregar a aquello que nos rodea.","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png","contentUrl":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia.png","width":1254,"height":1254,"caption":"A veces el bien no hace ruido. Simplemente se detiene cuando los dem\u00e1s siguen caminando."},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/2026\/08\/10\/el-bien-el-mal-y-aquello-a-lo-que-entregamos-nuestra-energia\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El bien, el mal y aquello a lo que entregamos nuestra energ\u00eda"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/#website","url":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/","name":"Blog de Salud y pensamiento","description":"&quot;La salud en el centro: informaci\u00f3n pr\u00e1ctica, reflexiones y herramientas para el bienestar.&quot;","publisher":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/#\/schema\/person\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":["Person","Organization"],"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/#\/schema\/person\/bd68a057e517bb38b4818cc3158c3b86","name":"diego@diegomoya.es","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cropped-Logo_Blog.jpg","url":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cropped-Logo_Blog.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cropped-Logo_Blog.jpg","width":695,"height":555,"caption":"diego@diegomoya.es"},"logo":{"@id":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/cropped-Logo_Blog.jpg"},"sameAs":["https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero"],"url":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/author\/enfermerodiegomoya-es\/"}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/729","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=729"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/729\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":731,"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/729\/revisions\/731"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/media\/730"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=729"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=729"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diegomoya.es\/enfermero\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=729"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}